Hay momentos

Hay momentos en los que los seres humanos nos caemos, nos rendimos porque no podemos ser felices, porque no encontramos la manera ideal de volver a sentir el calor de la felicidad, hay momentos en los que simplemente dejamos de sentir y nos convertimos en ghouls por así decirlo, seres que viven sus días por algún pensamiento profundo que saben que aún existe en su corazón, pero que no pueden sentirlo. El tiempo en el que nos sentimos así es indeterminado, pueden ser días, meses, años… La cuestión es que a muchos de nosotros nos suele suceder, no todos tenemos la suerte de vivir una vida sin traumas ni problemas a niveles mayores. Y sé que la mayoría de los que viven en países en vías de desarrollo, estos problemas son más comunes. Vivir pensando en el porque, en el cuando, de todos esos problemas, a veces olvidamos cuando llegaron, y jamás dejamos de preguntarnos el cuando terminaran, y cuando menos lo esperamos, nos damos cuenta de que quizás esos problemas se terminaron, pero no volvemos a ser los mismos, no volvemos a sentirnos igual, lo extrañamos, todo cambia. En mi caso, siento que quizás no tuve la infancia que la mayoría tuvo, que quizás me tocó vivir cosas que jamás un niño debería vivir, que aprendí a sobrevivir antes de tiempo, pero así fue. Durante toda mi vida, mis padres han tenido problemas, ahora se divorcian, sentía que las cosas iban de mal en peor, pero, ¿qué importaba?, igual ya estaba acostumbrado a resistir ese tipo de cosas, pero no fue así, la tristeza me llevo más allá. Hasta que me di cuenta que es mejor ignorar, es mejor no pensar en nada, nublar nuestro pensamiento y seguir adelante como si nada importase, hace un tiempo, un muy estimado profesor me dijo “Yo ignoró todos mis problemas, pues es la única manera de que dejemos de prestarles atención, y empezar a fijarnos más en lo que nos hace felices”. Pues de alguna manera eso fue lo que hice, ignorar mis problemas, por más ominosos y dolorosos que fuesen. Hace unos días atrás, empecé a sentirme humano de nuevo, la felicidad que me regodea es asombrosa, “la dulce calidez de la felicidad”, como me gusta llamarla, ni recordaba como era sentirla, es algo asombroso, me encanta. Mientras escribo esto, sin importar los problemas que tenga, me siento la persona más feliz del mundo, quizás con mi propia voluntad no lo hubiese logrado, así que mi hipótesis será que el amor es lo único que nos levanta de donde estemos, la alegría que siento es algo que pensé que había quedado en el pasado, hoy le doy gracias a todos los que de alguna forma u otra, aportaron un granito de arena, amigos, amigos, amigos que más que amigos son mis hermanos, profesores, y parte de mi familia, y sobretodo a esa persona, muchas gracias. Quizás esto en algún momento pueda ayudar a alguno de ustedes, o alguien que esté pasando por situaciones similares, al final de todo, siempre volvemos a sentir.

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